¡Podemos hacerlo!

Muchas personas me miraban con escepticismo cuando hace unos meses les planteaba que este inicio de curso en México sería el más desafiante del que tuviéramos memoria. “¿Más que hace un año?”, me preguntaban con cierta ingenuidad quienes se entusiasmaban con la posibilidad de volver a las aulas. A dos semanas del inicio oficial del ciclo en educación básica hago un primer balance basado en conversaciones con docentes, directivas y algunas familias en diferentes ciudades del país. En términos generales, una cosa es clara: nos hicieron mucho daño estos dieciocho meses de educación remota de emergencia.

Una oportunidad, ¿perdida?

La crisis sanitaria abrió sin duda una oportunidad dorada para la renovación educativa… pero es una oportunidad que muchos están dejando ir. Lejos de aprovechar la crisis para acelerar la transformación que necesitábamos, la pandemia ha profundizado y precipitado una crisis que veníamos arrastrando en torno al sentido de la escuela. 

¿Cuándo y cómo volver a las escuelas?

Advierto que no tengo la respuesta a semejante pregunta; la planteo buscando abonar reflexiones o elementos para construir una respuesta adecuada para cada contexto. Quizá una mirada a la complejidad del sistema nos ayude a entender que la ruta para el retorno no puede ser igual para todos y que no puede resolverse en quince días los que no se anticipó y planificó durante un año. En redes sociales, en conversaciones habituales, en espacios de reflexión, en medios de comunicación… se debate si existen o no las condiciones para volver a las aulas. ¿Qué condiciones?

Imaginación para transformar la educación

Explorando la teoría de la educación imaginativa propuesta por Kieran Egan, he descubierto una inusual vía que permite, desde un sólido sustento pedagógico, introducir cambios de mirada y propiciar nuevas prácticas. Es por eso que quise invitar a Adriana Grimaldo, coordinadora académica de Educación Imaginativa México, a charlar en el marco de la serie Conversaciones para el futuro: Soñar y construir una nueva escuela.

Anticipar y liderar la transformación educativa

Del encuentro que sostuve con Xavier Aragay en el marco de Conversaciones para el futuro, retomo aquí algunas ideas que me parecen de enorme valor en este momento de oportunidad para renovar nuestras miradas y la visión de nuestras instituciones, públicas y privadas, desde educación inicial hasta educación superior.

Nuestra crisis, más allá de la pandemia

Es fundamental que todas las personas involucradas en el acto educativo hagamos un ejercicio autocrítico, que nos cuestionemos las prácticas previas, que reflexionemos con rigor sobre las soluciones que hemos puesto en marcha durante la pandemia y, especialmente, que nos preguntemos con seriedad qué debemos hacer de una manera distinta para responder de mejor manera a los desafíos formativos de nuestras niñas, niños y jóvenes.

Conversaciones para el futuro

¿Cómo visualizamos la futura educación presencial? ¿Cómo aprovechar la crisis para reformularnos e incluso recuperar parte del tiempo perdido por nuestros sistemas educativos? ¿Cómo podríamos diseñar y preparar del terreno desde ahora? Conversaciones para el futuro es un ejercicio que busca ampliar miradas e inspirar a equipos para replantear sus proyectos, a partir del encuentro con personas que pueden enriquecer sus procesos de reflexión y transformación.

Lecturas para refrescar la mirada

Cerrando este año de enorme desafío, comparto un recuento de libros que a lo largo de estos doce meses abonaron reflexiones, cuestionamientos y posibilidades a mi andar como educador. De las muchas lecturas que me encontraron durante 2020, he seleccionado cinco que, considero, pueden ser valiosas para fortalecer la mirada frente a los muchos retos que nos esperan en 2021.

Pausa + Reconexión + Transformación

“Cualquier tipo de pausa es una forma de profundizar en la vida” dice Robert Poynton. Lo increíble es que muchos no han logrado una pausa ni siquiera con la pandemia encima. Al contrario: siguen acumulando tareas pendientes ―ahora más complejas y desconcertantes― y sufriendo al ver cómo se acumulan.