¡Podemos hacerlo!

Muchas personas me miraban con escepticismo cuando hace unos meses les planteaba que este inicio de curso en México sería el más desafiante del que tuviéramos memoria. “¿Más que hace un año?”, me preguntaban con cierta ingenuidad quienes se entusiasmaban con la posibilidad de volver a las aulas. A dos semanas del inicio oficial del ciclo en educación básica hago un primer balance basado en conversaciones con docentes, directivas y algunas familias en diferentes ciudades del país. En términos generales, una cosa es clara: nos hicieron mucho daño estos dieciocho meses de educación remota de emergencia.

Una oportunidad, ¿perdida?

La crisis sanitaria abrió sin duda una oportunidad dorada para la renovación educativa… pero es una oportunidad que muchos están dejando ir. Lejos de aprovechar la crisis para acelerar la transformación que necesitábamos, la pandemia ha profundizado y precipitado una crisis que veníamos arrastrando en torno al sentido de la escuela. 

¿Cuándo y cómo volver a las escuelas?

Advierto que no tengo la respuesta a semejante pregunta; la planteo buscando abonar reflexiones o elementos para construir una respuesta adecuada para cada contexto. Quizá una mirada a la complejidad del sistema nos ayude a entender que la ruta para el retorno no puede ser igual para todos y que no puede resolverse en quince días los que no se anticipó y planificó durante un año. En redes sociales, en conversaciones habituales, en espacios de reflexión, en medios de comunicación… se debate si existen o no las condiciones para volver a las aulas. ¿Qué condiciones?