¿De dónde sacar ese liderazgo del que tanto hablan?

En conversaciones recientes con colegas que tienen a su cargo escuelas o equipos de docentes encuentro mucha ilusión ante la recuperación de actividades presenciales y ante esto que, nos dicen, será (ahora sí) una nueva normalidad. Pero también encuentro preocupación y cansancio. Y es natural, pues no sabemos cuánto va a durarnos esta aparente normalidad y qué desafíos traerá la siguiente crisis o ruptura en nuestro entorno. ¿Tú qué piensas? ¿Cómo percibes el ánimo y la mirada de tus equipos, tus estudiantes y sus familias? ¿Qué tanta incertidumbre sigues percibiendo en tu comunidad?

¿Qué hemos conseguido en dos años?

Pronto serán dos años oficiales de pandemia en México. Dos años del fatídico pero en aquel momento inevitable cierre de los planteles escolares. Unas cuantas semanas después de esa sacudida, algunas personas empezamos a sugerir que estábamos ante una coyuntura que, en medio del dolor y la confusión, nos invitaba a revisar el sentido de las escuelas con una mirada renovada. Una mirada críticamente esperanzada, usando el término que solía usar Paulo Freire. Desde ese marco, hace un año realicé la primera de cuatro “conversaciones para el futuro”. ¿Qué ha ocurrido desde entonces?

Pensar y construir futuros mejores

A pesar del tsunami de dos años de pandemia (y quizás un poco gracias a él), doy un vistazo a este 2021 y encuentro poderosas razones para pensar que hay esperanza. En mi balance anual, celebro la dicha de encontrar docentes y equipos directivos que, colectivamente o desde la apuesta individual, se han propuesto cambiar los ejes de la conversación en sus aulas e instituciones.

¡Podemos hacerlo!

Muchas personas me miraban con escepticismo cuando hace unos meses les planteaba que este inicio de curso en México sería el más desafiante del que tuviéramos memoria. “¿Más que hace un año?”, me preguntaban con cierta ingenuidad quienes se entusiasmaban con la posibilidad de volver a las aulas. A dos semanas del inicio oficial del ciclo en educación básica hago un primer balance basado en conversaciones con docentes, directivas y algunas familias en diferentes ciudades del país. En términos generales, una cosa es clara: nos hicieron mucho daño estos dieciocho meses de educación remota de emergencia.

Una oportunidad, ¿perdida?

La crisis sanitaria abrió sin duda una oportunidad dorada para la renovación educativa… pero es una oportunidad que muchos están dejando ir. Lejos de aprovechar la crisis para acelerar la transformación que necesitábamos, la pandemia ha profundizado y precipitado una crisis que veníamos arrastrando en torno al sentido de la escuela. 

¿Cuándo y cómo volver a las escuelas?

Advierto que no tengo la respuesta a semejante pregunta; la planteo buscando abonar reflexiones o elementos para construir una respuesta adecuada para cada contexto. Quizá una mirada a la complejidad del sistema nos ayude a entender que la ruta para el retorno no puede ser igual para todos y que no puede resolverse en quince días los que no se anticipó y planificó durante un año. En redes sociales, en conversaciones habituales, en espacios de reflexión, en medios de comunicación… se debate si existen o no las condiciones para volver a las aulas. ¿Qué condiciones?